Buscando grupos nuevos que presentaros a vosotros, mis feligreses descarriados, me encontré con esta auténtica joya, sin que mi memoria, atormentada por la cantidad de gilipolleces que guardo en ella, me sepa decir cómo llegué a hacerlo.

El caso es que a los pocos segundos de escuchar «Niño Gurú», solté de la impresión el «Satisfyer» (Por cierto, en tíos no funciona) y me dispuse a gozar de esta maravilla. Fué como abrir una bolsa de pipas con sal, hasta no llegar al final del álbum no pude parar.

Asi que corrí a contárselo a mi amigo, y sin embargo colaborador en este magnífico portal,  , quién por supuesto ya les conocía. Por que Loboart conoce los grupos antes de que éstos se formen. Loboart de hecho puede asistir a tu nacimiento y decirte que ojo con el cambio que haces en el cierre del segundo single que sacarás, porque te desacompasas. Loboart es el puto Chuck Norris de la música.

He tenido la mala suerte de descubrirlos tras su última fecha en Madrid, por lo que no he podido verlos, pero según me cuenta Loboart, en directo suenan más que un Airbus despegando.

 

Formación de King Sapo

 

Y es que aunque estemos hablando de que King Sapo es un grupo relativamente nuevo,  sus componentes han chupado más kilómetros que la silla de Stephen Hawkings: Jesús TrujilloAndrés Duende y Javier Planelles (Todos compañeros en Eldorado) junto a otro trotamundos, Jose Alberto Solís (Bajo con Wyoming, entre otros).

 

Hasta la fecha de este artículo han publicado un disco, «Niño gurú», grabado en Estudio Uno  que es donde aprovecharon para grabar algunos de los vídeos musicales de los singles que han promocionado del disco.

¿Su sonido? Se masca el final de los 60’s y principios de los 70’s en él.  Curiosamente, en uno de sus temas, Hombre Humo, me vino a la mente Pappo, un viejo rockero argentino del que quiero hablar próximamente.

 

Juzguen vuesas mercedes con un par de temas:

 

Niño Gurú

 

Afrodita Blues